jueves, 20 de febrero de 2014

Ideas desordenadas

El carácter chino para expresar el concepto <<crisis>> se compone de dos subcaracteres: uno significa <<peligro>> y otro <<oportunidad>>. Los chinos de antaño ya sabían que toda circunstancia amarga tiene un lado positivo, eso sí, siempre que uno tenga el valor de buscarlo.


Tal vez deberíamos convertir cada acontecimiento de nuestra vida en positivo, para de esta forma ir desterrando las preocupaciones. ¿Por qué nos cuesta tanto abrir la mente para aprender de las experiencias y ser más felices?

Cada día más, estoy convencido de que el mejor camino es buscar la felicidad, la nuestra y la de todos aquellos que nos rodean.

Muchas veces pienso sobre mis hijos. Antes pensaba que en un gran futuro para ellos, ahora pienso en algo mucho mejor: que sean FELICES. Dejar de perseguir el dinero que no vale nada, olvidarnos del estrés de los días grises, los nervios que nos provoca el maldito reloj. Últimamente, creo que vale mucho más la pena hacer esas pequeñas cosas que nos aportan millones de sensaciones felices, es decir, subir al Puerto del Pico, perdernos por las calles de Segovia después de caminar por la nieve, correr con Daniel la San Silvestre, poder ir a ver sus partidos de fútbol, pasear por las calles de Toledo, visitar museos y conocer un poco más lo que tenemos más cerca; todo riendo cada día un poco más. Quedan otras muchas pequeñas cosas por hacer, pero espero que vayamos realizándolas.

Quizá sea la edad, quizá el corazón, pero igual la crisis nos está enseñando otra forma mucho mejor de vivir.

David J. Calvo Rodríguez

jueves, 6 de febrero de 2014

Cristo abrazado a la cruz

  
Seguimos con el Griego de Toledo. Aquí vemos una obra que repitió en bastantes ocasiones, como muchas otras, lo que da a Domenikos Theotokópoulos un carácter de artesano, pese a la grandeza y virtuosismo de sus obras.

Cristo abrazado a la Cruz, 1580, El Greco. Óleo sobre lienzo, 105 x 79 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Posiblemente, Cristo abrazado a la Cruz, es el tema preferido por la abundante clientela religiosa del Greco, también parecer ser que fue de los favoritos del artista; por ello, al menos realizó ocho versiones. Esta versión pudo ser una de las primeras realizas por El Greco en Toledo.

Muchos investigadores señalan que esta obra puede derivar de El Expolio, es decir, podría estar dentro de una serie de obras que abordarían, de forma completa, la pasión de Cristo.


Jesús, en completa soledad, camina hacia el Calvario, ante un fondo de tormenta que emite distintos destellos de luz que se reflejan en los pliegues de su manto (azul, color de eternidad) y túnica (roja, símbolo del martirio). Parece que hace un pequeño alto en el camino al monte, pero Jesús no carga la cruz, sino que la abraza, dando ésta una fuerte sensación de ingravidez. Los grandes ojos, acuosos, miran al cielo, con serenidad y fortaleza. Como en muchas otras ocasiones, la anatomía de Jesús está inspirada claramente en la obra pictórica y escultórica de Miguel Ángel.

David J. Calvo Rodríguez