sábado, 30 de diciembre de 2023

Necesito

 Necesito

Necesito un par de buenas botas,

subirme a ellas,

como a un caballo de cartón,

y que me vuelvan a llevar

a recorrer rincones ignotos.

 

Necesito libros, muchos libros,

en los que sumergirme

en las largas y frías noches,

en las madrugadas insomnes,

en las eternas tardes de verano.

 

Necesito besos, dulces besos,

acariciar el cielo de los que tanto amo,

de los que me quieren una migajita.

¡No quiero, ni puedo vivir sin ese elixir!

 

Necesito no olvidarme nunca,

de ser hijo de padres trabajadores,

de ser de mi barrio,

de la Educación Pública,

de la importancia de la palabra esfuerzo.

 

Necesito mi música

que, tantas veces me ha salvado,

que me ha hecho llorar

hasta volver a poder respirar,

que me ha hecho cantar a gritos

pisando las nubes.

 

Necesito mi whisky

y tus piernas

y tus ojos

y tus labios

y tus manos

y tu cintura.

 

Necesito que, definitivamente,

se alejen de mi los cobardes,

que se vayan con sus miedos

y sus miserias al estercolero

donde descansan los que en la historia han sido.

 

Necesito algo de dinero, no demasiado,

el justo para disfrutar,

para cumplir algún sueño,

cruzar un par de océanos

o abrigarme en verano.

 

Necesito a mis poetas,

a los que ladran a la luna,

a los conocidos y a los que escriben

por el placer inmenso que deja cada estrofa.

¡No quiero dejar nunca de bucear en sus versos!


Necesito que se acaben las guerras,

los odios, las luchas sin sentido,

el miedo al diferente.

Necesito que los fanáticos beban de su propia medicina,

que los que habitamos el planeta

llamado Tierra, seamos más justos.

 

Necesito pocas cosas, muy pocas.

 

David Calvo

jueves, 20 de abril de 2023

23 de abril de 2023

Cambia, todo cambia

No voy a contaros lo maravilloso que es leer, ni aquello tan manido de que con los libros viajamos, soñamos o aprendemos, en definitiva, vivimos miles de vidas increíbles, eso ya todos los sabemos.

Toledo entre versos e historias

No voy a contaros que he sido muy feliz leyendo, ni que lo sigo siendo cuando un rato cada día me siento o me tumbo con un libro entre las manos. Esa felicidad nadie me la podrá robar nunca. He leído en tantos lugares; en diferentes países, en muchas playas, en hoteles o casas de vacaciones, en noches oscuras y de luna llena, en camas conocidas y desconocidas, en el campo en una incómoda silla, en la piscina, hasta al lado de alguna Venus he leído.

Poema de "Toledo entre versos e historias".

Por eso solo quiero deciros, que el domingo, 23 de abril, es el día del libro. Leed todo lo que podáis, disfrutad con libros en vuestras manos y alcanzad la felicidad eterna de la lectura. Si no leéis sólo os puedo decir que os estáis perdiendo una parte muy importante de la vida.

Además, os propongo que leáis de todo. Buenas novelas, extensos ensayos, muchísima poesía, teatro, etc.

Ahora estoy con Sigmund Freud, El malestar en la cultura, escrito en 1930. De todo se aprende, de todo se disfruta.

¡A leer!

Cambia, todo cambia, Editorial Celya, 2019.

Toledo entre versos e historias, Editorial Celya, 2021.

David Calvo Rodríguez


martes, 14 de marzo de 2023

Un domingo entre triste y sucio

 Un domingo entre triste y sucio

Cae la noche de un lunes cualquiera, de un mes de marzo en el que los primeros días nos recordaron a enero y ahora nos arrastran a finales de mayo, de un año que quedará diluido en nuestros recuerdos cuando pasen uno o dos lustros.

Sin embargo, hoy, lunes 13 de marzo de 2023, todo el mundo sigue hablando del asesinato la madrugada del domingo en mi barrio, de los altercados del mediodía, mientras la policía registraba el piso del presunto asesino.

La mañana del domingo con la ignorancia de lo sucedido me fui a dar la “Vuelta al Valle”, con subida incluida a la “Piedra del Rey Moro”, algo imprescindible para todos los toledanos y muy recomendable para los que visitan nuestra ciudad. Al coger el coche para volver al barrio, en el informativo de las doce escucho la noticia por primera vez. Me quedo entre aturdido y sorprendido. Después de una larga ducha reparadora, el aperitivo llega con más noticias, a partir de ahí la radio, insustituible en mi vida, fue mi nexo con el exterior; las redes sociales comenzaron a escupir información, no siempre cierta. Mi pareja y yo comentamos los hechos. Mientras degustábamos un riquísimo arroz sucedían los altercados a un kilometro y medio de casa. Después de comer mi hijo pone en el grupo de la familia los primeros videos y aconseja no salir de casa, cosa que él no cumple. Siguen llegando videos por whatsapp.

Foto de la Web de la Cadena Ser.

Me indigno, creo que todo es culpa de la Mala Educación, del mundo de mierda en el que estamos inmersos, aunque, nunca debemos olvidar, que tiene cosas maravillosas que, muchas veces, no somos capaces de apreciar.  No quiero ser negativo, pero es cierto que todos tenemos nuestra parte de responsabilidad. La Educación, lo pongo en mayúsculas, tiene que nacer en las casas, en todas las casas, desde las familias más humildes a las más privilegiadas económicamente. Las familias trabajadoras tenemos recursos, entre ellos, una magnifica Educación Pública, seguro que mejorable, pero es un lujo al alcance todos. Muchas personas de mi generación somos lo que somos gracias a esa maravillosa Educación Pública, a la que fuimos en EGB, bachillerato y universidad. ¿Por qué para muchas familias la Educación no es ese sueño increíble para prosperar? Prosperar en todo, no sólo económicamente.

Un rato de descanso y después la tarde primaveral avanza leyendo Madrid 1945: La noche de los Cuatro Caminos de Andrés Trapiello, un libro que me tiene intrigado y fascinado.

Después de cenar vemos otros videos de lo sucedido; nos ponemos una película y vuelvo a leer antes de ir a despedir, a las tres y media de la madrugada, a mi hija que viaja, con el Instituto Público "Alfonso X El Sabio", a Alemania. A las cuatro y cuarto me meto en la cama, me queda un rato cortito para soñar, pero lo aprovecho.

David Calvo

viernes, 17 de febrero de 2023

Carnaval

 Carnaval

Están el bueno, el feo y el malo

charlando con arapahoes;

princesas junto a damas de buen vivir con cancán

bailando la misma canción;

piratas, bucaneros y corsarios

sin pata de palo con el mismo whisky;

mexicanos que no saben de revoluciones,

pero si de tequilas reposados;

conejitas, perritos, osos, pingüinos

 y otras especies animales correteando por la plaza;

Wally, más perdido que Fu Manchú en Noruega,

buscándose a sí mismo;

Cenicienta, la madrastra y Blancanieves

compartiendo un litro de cerveza;

Superman, Spider-man, Batman

y otros de los suyos bajando a los infiernos

que están al lado del baño.

 

Charlie Chaplin, Fidel Castro, el Papá de Roma,

Popeye, Chiquito de la Calzada, momias cutres;

un gringo con puro habano borracho

despotricando del capitalismo;

hombres prehistóricos con dinosaurios

llegados del mesozoico;

romanos, musulmanes, cristianos del medievo

y ningún judío caminado solitario;

enfermeras, bomberos y un científico loco

intentando perturbar la noche;

un cura al lado de una niña con coletas

bailando un pasodoble;

una banda de Rock and roll

destrozando a Elvis;

Pocahontas besando al Padrino

detrás de la orquesta;

un hoplita llegado de las Termópilas

brindando con Ozu;

un templario derrotado

charlando con una cabeza;

máscaras venecianas añorando

canales y bailes en palacios;

no podían faltar varios hombres

vestidos de mujeres,

ni lobos feroces detrás

de adolescentes patibularias.

 

La tarde dio paso a la noche

y la madrugada llegó despacio

entre risas y bailes,

todavía quedaban horas

para enterrar la sardina,

para comenzar la triste cuaresma;

todavía había que entregarse

a los placeres de la carne.

 

David Calvo