viernes, 22 de enero de 2016

Un libro para saber

En el actual 2016 se cumplirán ochenta años del comienzo del peor acontecimiento de la Historia de España en el siglo XX: La Guerra Civil Española.

Fueron nuestros abuelos o bisabuelos los que lucharon y se mataron de forma cainita, nuestros padres y abuelos los que sufrieron una posguerra, nosotros y nuestros hijos los que vamos olvidando la Historia con mayúsculas y con minúsculas poco a poco. Por eso quería compartir con vosotros el libro que ha escrito Arturo Pérez-Reverte sobre nuestra guerra civil; se titula: La Guerra Civil contada a los jóvenes.

Es un libro muy sencillo, claro, plagado de objetividad y con datos ya muy contrastados por la historiografía. Por ello, creo que no es solo un libro para jóvenes, que también, sino para todas las personas que se quieran acercar a un tema doloroso de una manera franca y transparente. También está magníficamente ilustrado por Fernando Vicente.

Yo lo leí hace unos días y me apetecía recomendároslo. A partir de él, os podéis adentrar en un tema apasionante, eso sí, buscando siempre la objetividad.

David J. Calvo

miércoles, 13 de enero de 2016

Sin miedos

Sin miedos
Los mares que no se desbordan por cobardía,
los fantasmas que vuelan a las horas más insomnes,
las drogas de la locura que dejan desarmado al mundo,
el misterio huraño del mañana,
la duda atroz que deja la lluvia en los cristales,
la alegría carnavalesca que sigue a los pliegues de tu falda,
los subnormales que ven paridas en la tele,
la paz en medio de la brisa huracanada,
las medias tintas impúdicas,
la sangre a mil por hora por las venas de los bares,
los que se pierden en yacimientos de melancolía,
los listos que se creen inteligentes,
el sol de media mañana que alegra un polvo,
la fe del que no sabe nada,
los puentes que veneran los suicidas,
la sal en tus entrañas que sale por los ojos,
las risas que huelen a destierros,
los ojos que vienen por mí,
las bocas que hablan de vos,
los aburridos de sus vidas que buscan en las de otros,
las espaldas con lunares a la luz de la luna,
los tacones de madrugada en las calles empedradas,
los marineros cuando abandonan el puerto,
la soledad en medio del océano o en un altiplano,
la vida a la que nos agarramos con angustia,
la muerte que esquivamos mientras podemos.

Y tú sentado, dejando de soñar por miedo.

David J. Calvo

jueves, 10 de diciembre de 2015

Conociendo a Juan Bautista Maíno

Todo lo que no sabemos son montañas de libros sin leer, miles de pinturas que no nos hemos parado a mirar, sabios que no hemos llegado a descubrir, sinfonías que no han atravesado las entrañas, ciudades sin grabarse en nuestras retinas, mares en los que no sumergiremos nuestros cuerpos desnudos, personas que por no conocer no aprenderemos de ellas,… En definitiva, vuela el peso de lo que se ignora sobre nuestras cabezas y corazones, por lo menos a mi pesa toneladas.

adoraciónreyesmainoHoy, una simple conversación, me llevaba a Juan Bautista Maíno o Fray Juan Bautista Maíno. Más concretamente a sus obras realizadas para la Iglesia Conventual de San Pedro Mártir, en el que he pasado, como mínimo, unas cientos de horas. Todavía más específicamente, la conversación se encaminaba a una obra, La Adoración de los Reyes Magos.

Juan Bautista Maíno nació en Pastrana en el año 1581 y murió en Madrid en 1649. Posiblemente, es uno de los maestros más desconocidos de la pintura española. Conoció a Lope de Vega, Francisco Pacheco, Jusepe Martínez o Antonio Palomino entre otros, le admiraron en el plano personal y en el pictórico. Es verdad, que su ingreso en la orden domínica en 1613 relegó su trabajo pictórico a un segundo plano.

Sobre el año 1600 pasó a Italia donde tuvo una gran formación pictórica. Aprendió de Caravaggio, con su revolucionario naturalismo, pero también de Carracci y la escuela boloñesa. De ese aprendizaje destaca su dibujo vigoroso y descriptivo, la gran monumentalidad escultórica de sus figuras y un colorido vivo, entre otras muchas cosas.

En febrero de 1612, Maíno firmaba en Toledo el contrato para las pinturas del retablo mayor de la Iglesia Conventual de San Pedro Mártir. Realizó las Cuatro Pascuas, es decir, las fiestas mayores del año eclesiástico. La Adoración de los Reyes es, sin duda, la más importante; pensada para ocupar el lado de la epístola.

Como una imagen vale más que mil palabras, dejo una reproducción de la pintura para que conozcamos a Juan Bautista Maíno.

David J. Calvo Rodríguez

jueves, 5 de noviembre de 2015

Expolio en Toledo

Estoy en clase, impartiendo un curso de TIC´s. Entro, nada más encender el ordenador, a la prensa local, ABC Toledo y La Tribuna de Toledo. Se lo comento a los alumnos y nos quedamos asombrados. Ellos también entran y vemos con estupor la foto una y otra vez.

Foto de Ana Pérez Herrera, ABC Toledo. 
El título de la noticia de ABC Toledo es: “Cortan y roban parte de una columna renacentista del Convento de San Clemente”. La Tribuna de Toledo: “Desparece parte de una columna de piedra de la facha de San Clemente”.

El expolio del patrimonio histórico-artístico sigue siendo el pan de casi cada día en nuestra bella ciudad, que es Patrimonio de la Humanidad. Desde particulares a instituciones, muchos han estado involucrados en esta lacra. Algunos han sido juzgados, casi siempre, simples peones a las órdenes de presuntas figuras de más valor a las que había que proteger. Por las cloacas de la ciudad se seguirá hablando de artesonados medievales, preciosa vigas con inscripciones árabes, bustos romanos, esculturas góticas y un largo de etcétera de obras de arte de un pasado excelso.

Esperemos que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado cumplan con su labor y persigan a los delincuentes que, de forma tan profesional, han cortado cuarenta centímetros de una bella columna de una portada plateresca. Casi quinientos años intacta la espectacular fachada realizada por Alonso de Covarrubias y la barbarie en un momento destroza un Bien de Interés Cultura.

¡Cuidemos el patrimonio histórico-artístico!

David J. Calvo Rodríguez

viernes, 23 de octubre de 2015

El placer de enseñar

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Explicando el acueducto de Segovia
Ahora que además de mis cursos en Fedeto voy a empezar mi colaboración con el Programa ESTO de la Fundación General de la Universidad de Castilla-La Mancha, recuerdo días primaverales en Segovia, en los que el frío comienza a huir y poder hablar a los alumnos de Historia y Arte es un lujo agradable y placentero.

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Detalles del acueducto
Siempre que uno explica, sea lo que sea, quiere que el mensaje no se pierda en la nada, sino que vaya llegando, que vayan aprendiendo. Para que eso suceda, creo que es necesario el entusiasmo del docente, ponerle pasión e ilusión. Ver el acueducto de nuevo tiene que ser un acontecimiento genial, dejarse sorprender por la Catedral que le vio dar los primeros pasos es volver a emocionarse, entrar en el aula con la sonrisa y las ganas que se merecen los alumnos es comenzar otra nueva experiencia, hacer de un paseo por Toledo una fiesta imprescindible para seguir luchando cada día, dejarse la piel en la batalla y no olvidar pastillas para la ronquera. Merece la pena enseñar porque es la manera más grata de aprender.
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Alcázar de Segovia
Es verdad que me han hecho o me hecho todoterreno a la hora de enseñar, pero la dureza de algunos días se salva con la gratificación del aprendizaje de un solo alumno. Si son más, ya es un lujo difícil de describir.

David J. Calvo Rodríguez