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| Venus del espejo, Diego Velázquez |
Termina
el verano con la cadencia silenciosa que tiene el final de agosto. Algunos días
baja la temperatura, lo que en Toledo se agradece, pero luego vuelve a subir a
valores extremos, una montaña rusa de grados y emociones ante el comienzo de un
nuevo curso.
Pero
de lo que quería escribir hoy, es de un sueño cumplido. El ocho de julio visité
The National Gallery, en Londres, y estuve delante de un cuadro que siempre me ha
fascinado: La venus del espejo o The Rokeby Venus, de
Velázquez. Ya estar en ese museo es un placer indescriptible, pero poder
contemplar con tranquilidad la obra referida es una delicia.
Posiblemente,
Velázquez pintó esta obra en su segundo viaje a Italia. Se inspiraría en las antiguas
esculturas griegas y romanas y, por supuesto, en los diferentes modelos venecianos
del renacimiento.
Venus,
diosa del amor, reclinada en una cama, se mira en un espejo que sujeta Cupido.
Lo primero que llama la atención es el borroso rostro, solo se deja intuir esa
personificación del amor, quizá para que nuestra imaginación complete la obra. Pero
Venus lo que hace delante del espejo es reflexionar sobre su belleza. Es una
obra totalmente realista, puede ser una diosa o una joven cualquiera; Cupido es
el que nos dice que es la diosa.
Las
telas o sabanas de satén, son un espectáculo pictórico, con sus pliegues, sus arrugas
y sus colores. Encima el cuerpo de Venus es de una sensualidad exquisita con
esos colores blanquecinos y las curvas pronunciadas del cuerpo de la diosa.
Los colores fríos se rompen con los tonos rojos de las cortinas. Es, quizás,
lo que da a la obra el toque excepcional de un genio.
La
horizontalidad de la obra se rompe con la figura vertical de Cupido, los
cortinajes y el espejo. El espejo, que vemos en otras obras de Velázquez, da
profundidad a la pintura y le da un aspecto casi tridimensional. Cupido casi es
un esbozo, para dar toda la importancia a Venus.
Se puede hablar mucho más de la obra, pero os voy a contar los dos atentados que ha sufrido. El primero de ellos, fue10 de marzo de 1914, Mary Richardson, una militante sufragista, atacó la obra con un cuchillo y, tras romper el cristal protector, propinó una serie de tajos sobre Venus para llamar la atención sobre su causa. Este ataque conmocionó a la sociedad británica del momento y el museo permaneció cerrado varios días. El segundo, muy actual, 6 de noviembre de 2023, cuando dos militantes de la organización Just Stop Oil golpearon la obra repetidamente y dañaron, al menos el cristal protector. Los dos jóvenes, se declararon herederos de la lucha sufragista, pero también protestaban contra las prospecciones de gas y petróleo en Reino Unido, fueron detenidos por la policía y acusados de "daño criminal".
Pero
lo importante es disfrutar de las obras de arte que tenemos en museos cercanos
o lejanos. Os propongo que vayáis a los museos a saborear, contemplar y emocionaros
con las obras de arte.
David Calvo

