viernes, 11 de diciembre de 2020

Fin del mundo

 

Por lo que se ve, el fin del mundo

tiene toda la pinta

de ser muy cutre.

 

¡Qué mal planificado!

¡Qué falta de elegancia!

¡Qué sórdido!

¡Qué poca melancolía!

 

Lo peor será que no nos pillará

con un buen vino

en el amanecer furioso

de una noche eterna,

ni con un güisqui

entre las sábanas cálidas

que deja tu cuerpo

después de la tempestad.

 

Sería cruel que nos encontrara

recluidos en casa

huyendo de un virus

que se cuela por los rincones del cariño.

 

Sería desagradable que el crepúsculo

nos recibiera llenos de basura,

sin sueños húmedos

que viajan del pasado al futuro.

 

Dos décadas de un siglo triste,

de avaricias desatadas,

con crisis que machacan a los de siempre,

con virus que ahora llegan en aviones.

 

El destino sigue siendo un cabrón

que se ríe de nosotros cada mañana.

¿qué mierdas más nos quedan?

Seguro que demasiadas.

 

Falta un apocalipsis bien planificado,

con clase, con felicidad a borbotones,

con los abrazos y besos

que en dos mil veinte se han perdido

en cualquier agujero negro.

 

David Calvo

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Nunca he valido para estar callado


La sociedad cada vez es más sumisa con sus iguales, con los que tienen una pizca más de poder, con los fuertes, e incluso con las élites económicas, pero saca toda su fiereza, toda su crueldad, toda su miseria, con los débiles, con los pobres, con los marginados, con los arrinconados. Deberíamos parar y hacer una reflexión, una de esas introspecciones que acaban doliendo en lo más profundo de nosotros mismos.

Estos días las redes sociales están vociferando sobre los inmigrantes que están llegando a España. Así que quiero dirigirme a ti, si a ti, que haces las publicaciones, o que sigues la rueda e intentas impregnar el racismo, el clasismo, el odio en tu Twitter, en tu Facebook, en tu WhatsApp o en cualquier otra red social que tengas.

Piensa que quizá otros te estén manipulando para que sientas ese rencor, ese desamor, esa antipatía, esa animadversión, esa derrota. Pero pese a eso, eres responsable, eres un incitador, eres un sembrador de discordia, eres un cultivador de enemistadas, no conmigo, sino con todas esas personas, que sin conocerlas ya las detestas y las juzgas negativamente.

Si fuesen ricos y viniesen en sus yates o en aviones privados no tendrías ningún problema, tampoco existiría ninguna publicación en tus redes sociales. El problema es que son pobres y dañan tu mirada de rico, de ciudadano del primer mundo, de la élite que crees que eres.

Son solo seres humanos, como tú, como yo, que buscan un futuro mejor. Que luchan, que se esfuerzan, que sufren, que viven, que han recorrido miles de kilómetros, que aman, que lloran y ríen, como tú y como yo.

Son solo jóvenes, en su gran mayoría, que buscan otro mundo fuera del mundo que conocen. Nacieron llenos de miseria, atiborrados de basura, repletos de escombros, hartos de dictadores, empachados de desigualdad. Son pobres económicamente, pero van cargados de sueños; los que el primer mundo perdió en la desolación de tenerlo casi todo.

Si pudiese te regalaría tres meses con ellos; en sus vidas, en su pobreza, en su dolor, en su llanto. Igual tendrías miedo, conocer implicar muchas cosas, incluso empatizar.

Y me dirás que algunos vienen a delinquir, ya te conozco. Pero delincuentes hay en todos los sitios, en España los hemos tenido siempre, de todos los colores, da un repaso por nuestra Historia y por nuestro presente.

Cuando dejamos de soñar y de creer en el otro nos convertimos en hacedores de rencores, en incitadores de odios idiotas.

Si vuelves a soñar creerás en los demás, creerás que otro mundo es posible, pero debemos empezar desde nosotros mismos.

Solo se puede cambiar con EDUCACIÓN, con CULTURA, con AMOR.

David Calvo