lunes, 4 de noviembre de 2013

Son listos


En los próximos meses o años no existirán revoluciones. Nos han enseñado o amaestrado para ello. Cada uno defiende su miseria como si fuera el paraíso.
Dos mil euros, mil quinientos euros, mil euros nos dicen que es un sueño, ¿por qué somos tan ignorantes? Es triste ver cómo pueden con todos nosotros sin mover un solo dedo. Tan fácil como hacerse ricos soñando con serpientes. Hace años nos decían: “Mañana las cosas irán mejor”. Somnolientos creíamos verdades inmutables. Ahora apenas intuimos quienes manejan los hilos o quizá son los mismos con otros cuentos.

Son listos. Saben que nos tienen que dejar algo, aunque sea un trozo de indigencia que defender o un trozo de cielo al que aspirar. Así saben que tenemos algo que perder. Estamos atrapados en paraísos.
David J. Calvo Rodríguez

jueves, 31 de octubre de 2013

Halloween

¿Por qué nos gusta más el enfrentamiento?
Por ejemplo, o Halloween o los Santos. Es verdad que es una disputa absurda, pero aquí hasta para las nimiedades nos gusta posicionarnos o a favor o en contra. ¿Por qué no tenemos término medio?
Halloween se inició con los celtas, antiguos pobladores de Europa Oriental, Occidental y parte de Asia Menor. Recordad las zonas celtas de la Península Ibérica en la época prerromana, aunque no sólo.
Por lo que he ido leyendo e investigando, ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual se introducía en otra persona al abandonar el cuerpo. Eso sí, volvía la noche del 31 de octubre a su antiguo hogar a pedir comida y otro tipo de provisiones que, por otro lado, sus familiares estaban obligados a ofrecerle.
Cuando los pueblos celtas, a lo largo de varios siglos, se fueron cristianizando, no renunciaron del todo a sus costumbres anteriores. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos (2 de noviembre), hizo que se mezclaran.
Por un lado, los cristianos recuerdan los buenos ejemplos de los santos y se reza por los antepasados; por otro, todavía hoy nos quedan innumerables detalles páganos como la espera de los difuntos y el miedo a la muerte.
¿Os acordáis de las velas que ponían vuestras abuelas?, ¿del ancestral miedo a la muerte?, ¿de cómo se hablaba de los muertos?,…
Nuestra herencia cultural más importante es la judeocristiana, pero también tenemos otras que siguen en lo más profundo de nosotros.
Es verdad que ahora halloween es otra cosa, pero los orígenes se mezclan y todo tiene su historia.
David J. Calvo Rodríguez

miércoles, 30 de octubre de 2013

Patrimonio Cultural



Pocas personas creen que salvaguardar, proteger y defender el patrimonio cultural es una de las grandes inversiones que puede realizar un país. El patrimonio cultural puede ofrecernos bonanza económica durante décadas, además de hacer más bello nuestro entorno y proporcionarnos felicidad.
España tiene un patrimonio cultural extraordinario que, por supuesto, tiene la inexcusable obligación de cuidar y mantener, pero no sólo para las generaciones futuras, como siempre se dice, sino para las presentes.
El patrimonio cultural se tiene que explotar sin avidez, sin avaricia, sin mezquindad. Simplemente, con el buen hacer, con sostenibilidad en el tiempo, con la paciencia de hacer un buen vino, con la sabiduría que ofrece mimar algo que se quiere, con el conocimiento de todo lo que poseemos. En otras cosas, lo primero que mejoraría serían nuestros pueblos y ciudades. Eso sí, siempre compatibilizándolo con la vida de cada lugar; no valen ciudades museos en las que al caer la noche sólo aparecen los fantasmas del día.
A lado del patrimonio pueden existir buenos restaurantes, acogedores hoteles, dulces cafeterías y otros negocios de la más diversa índole. Por supuesto, la buena gestión de nuestro patrimonio crearía miles de puestos de trabajo, muchos de ellos cualificados.
El patrimonio cultural mejoría el turismo. Es verdad que tenemos un turismo cultural importante, pero seguimos destacando por el de sol y playa (por no decir, fiestas a bajo precio). Sin embargo, en muchos países, España es un referente de cultura en todos sus aspectos, trabajemos en esa línea y no dejemos pasar las oportunidades que nuestra historia, nuestra cultura y nuestro idioma se merecen y nos ofrecen.

David J. Calvo Rodríguez

lunes, 28 de octubre de 2013

No somos el ombligo

 
Cuando hablamos de personajes de nuestra Historia, en general, nos olvidamos de musulmanes y judíos que tanto nos han aportado. Averroes (musulmán) y Maimónides (judío) son dos grandes ejemplos del saber, el conocimiento y la lucidez; además del gran legado cultural que nos han dejado.

Averroes (Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd), nació el 14 de abril de 1126 en la ciudad de Córdoba y murió en 1198 en Marrakech. Nada más y nada menos que filósofo y médico andalusí, maestro de filosofía y leyes islámicas, matemáticas, astronomía y medicina.

Además de elaborar una enciclopedia médica, escribió comentarios sobre la obra de Aristóteles (por eso era conocido como «El Comentador»). En su obra Refutación de la refutación defiende la filosofía aristotélica y su no interferencia con la religión islámica. Además, sus escritos influyeron en el pensamiento cristiano de la Edad Media y el Renacimiento.

Maimónides, nació en Córdoba en 1135, hubo de emigrar a Egipto en 1148 huyendo de los almohades. Fue filósofo, matemático, médico y rabino. Se le considera el gigante de los Talmudistas sefardíes. Sintetizó la Ley Judía en 13 principios esenciales (de ahí viene el dicho de mantenerse en sus trece). Escribió casi toda su obra en árabe salvo la Misné Torá - en la que sintetiza el Talmud por temas - que fue escrita en hebreo para su comprensión por los judíos de territorios no arabizados.
Curiosidad: Destacan en medicina sus escritos sobre el asma, el coito, las hemorroides, las drogas. Los venenos y sus antídotos. Fue médico personal de Sultán de Egipto y tan famoso que era requerido por personas de todas las procedencias y condición.
Próximamente, os daré datos de judíos y musulmanes que fueron insignes toledanos.

David J. Calvo Rodríguez

viernes, 25 de octubre de 2013

Ahora que es fin de semana


Ahora que nos pisan y nos dan las gracias, ahora que pocos bailan en las verbenas, ahora que llueve mucho, ahora que los gusanos salen de sus escondites, ahora que los libros se pierden por las pantallas, ahora que nos ponen “Sálvame” y fútbol todos los días, ahora que ya nadie mira al infinito y más allá, ahora que sólo cantamos en la ducha, ahora que nos besamos de noche que nos miramos de día, ahora que los tesoros no valen nada, ahora que las huelgas son políticas (¿Cuándo no?), ahora que los chistes son tan amargos, ahora que ya no hay balas, ahora que nos espían sin pudor (todo lo que saben de nosotros, ¡qué machotes!), ahora que no se perdona y el odio mueve corazones, ahora que ni las gaitas tapan los pitos, ahora que la felicidad vuela a Venezuela (nace viceministerio para la Suprema Felicidad, ¿qué somos?), ahora que desechamos lo bueno, ahora que el otoño está ahí fuera, ahora que nos dejamos vacunar contra la vida.

Pues ahora nos merecemos reír, soñar, amar, disfrutar de las pequeñas cosas del día a día. No me digáis que salir a buscar setas este fin de semana, en familia o con amigos, es una mala opción. También, al que le gusten, salir a por caracoles para cocinarlos con ese tomatito picantito, ¡qué rico! Qué me decís de salir a comer con amigos o, simplemente, pasear viendo un bonito paisaje o una bonita ciudad. Los que no tenéis hijos, que mejor que quedarse en la cama hasta la hora de comer haciéndose el amor; los que tenemos hijos tendremos que aprovechar cuando caigan rendidos o antes de su anticipado despertar. Otra propuesta, dejarse caer en el bar y tomar un aperitivo tranquilo con una buena conversación o un café casi interminable. Eso sí, nada de centros comerciales, nada de compras compulsivas o de meterse en un antro de esos porque hace frio o calor. La mejor propuesta vivir, con la familia, con amigos, trabajando, riendo,…, como sea, pero disfrutando de cada instante.

¡Pasadlo bien!

David J. Calvo Rodríguez