Ahora que nos pisan y nos dan las
gracias, ahora que pocos bailan en las verbenas, ahora que llueve mucho, ahora
que los gusanos salen de sus escondites, ahora que los libros se pierden por
las pantallas, ahora que nos ponen “Sálvame” y fútbol todos los días, ahora que
ya nadie mira al infinito y más allá, ahora que sólo cantamos en la ducha,
ahora que nos besamos de noche que nos miramos de día, ahora que los tesoros no
valen nada, ahora que las huelgas son políticas (¿Cuándo no?), ahora que los
chistes son tan amargos, ahora que ya no hay balas, ahora que nos espían sin
pudor (todo lo que saben de nosotros, ¡qué machotes!), ahora que no se perdona
y el odio mueve corazones, ahora que ni las gaitas tapan los pitos, ahora que
la felicidad vuela a Venezuela (nace viceministerio para la Suprema Felicidad,
¿qué somos?), ahora que desechamos lo bueno, ahora que el otoño está ahí fuera,
ahora que nos dejamos vacunar contra la vida.
Pues ahora nos merecemos reír, soñar,
amar, disfrutar de las pequeñas cosas del día a día. No me digáis que salir a
buscar setas este fin de semana, en familia o con amigos, es una mala opción.
También, al que le gusten, salir a por caracoles para cocinarlos con ese
tomatito picantito, ¡qué rico! Qué me decís de salir a comer con amigos o,
simplemente, pasear viendo un bonito paisaje o una bonita ciudad. Los que no tenéis
hijos, que mejor que quedarse en la cama hasta la hora de comer haciéndose el
amor; los que tenemos hijos tendremos que aprovechar cuando caigan rendidos o
antes de su anticipado despertar. Otra propuesta, dejarse caer en el bar y
tomar un aperitivo tranquilo con una buena conversación o un café casi
interminable. Eso sí, nada de centros comerciales, nada de compras compulsivas o
de meterse en un antro de esos porque hace frio o calor. La mejor propuesta
vivir, con la familia, con amigos, trabajando, riendo,…, como sea, pero
disfrutando de cada instante.
¡Pasadlo bien!
David J. Calvo Rodríguez