lunes, 14 de abril de 2014

El Soplón



El Soplón, también conocido como Muchacho soplando una candela.

Seguimos conociendo la obra de Doménikos Theotokópoulos, El Greco.

Una de las obras más diferentes y sorprendentes de El Greco, ya que bajo la apariencia de un estudio lumínico se esconden otros muchos significados.

Un joven o niño vestido con ropajes de tonos verdes es retratado en el momento que sus carrillos se hinchan para apagar una vela. El Greco despliega sus dotes de observador realista. El foco de luz ilumina la palma de la mano, el cuello y parte del rostro, provocando en el resto el modelado de las sombras, desde las más tenues a las más oscuras.

Pinta este cuadro viviendo en el Palacio Farnesio de Roma. Se siente muy cercano a Fulvio Orsini, el humanista y bibliotecario del cardenal Farnesio, en cuyo entorno se reúne uno de los cenáculos más cultos de Roma. Se veneraba la Antigüedad en todos sus aspectos.

En ese ambiente El Greco se plantea realizar una réplica del mítico Antífilo, pintor descrito por Plinio el Viejo en su Historia Natural, en la que cuenta que su tema predilecto era un muchacho que al soplar una vela provocaba las reacciones lumínicas más variadas. Así, Domenikos pinta, por encargo del cardenal Farnesio, su primera écfrasis, así denomina el humanismo a los temas cultos y complejos sacados de la Antigüedad.

lunes, 24 de marzo de 2014

Gracias por viajar de la mano con El Greco

Hoy sólo quiero daros las gracias a todo los que estuvisteis en la conferencia, a los que me acompañasteis en el viaje por la obra de un genio de la pintura. Más mérito, por ello el agradecimiento es doble, a los que os quedasteis de pie y aguantasteis, incluso a algunos que vieron tanta gente en la puerta de la sala que se fueron a tomar un vino; no me olvido de los que llegaron tarde y nos les dejaron pasar porque el aforo estaba sobrepasado. Simplemente, miles de gracias.

Aunque no creo en la suerte sino en el quehacer diario, sí existe, la de mi vida son las personas que tengo a mi lado, especialmente Elena, también todos los que me estimáis y apoyáis casi en cada cosa que realizó.


Ese apoyo, esa cercanía que me hicisteis sentir, fue lo que más me emocionó el pasado viernes y cuando uno, tiene esa “suerte”, tiene decenas de tesoros.

Gracias por ser las piedras preciosas que uno se encuentra en el camino de la vida.

Besos y abrazos,


David J. Calvo Rodríguez

jueves, 20 de febrero de 2014

Ideas desordenadas

El carácter chino para expresar el concepto <<crisis>> se compone de dos subcaracteres: uno significa <<peligro>> y otro <<oportunidad>>. Los chinos de antaño ya sabían que toda circunstancia amarga tiene un lado positivo, eso sí, siempre que uno tenga el valor de buscarlo.


Tal vez deberíamos convertir cada acontecimiento de nuestra vida en positivo, para de esta forma ir desterrando las preocupaciones. ¿Por qué nos cuesta tanto abrir la mente para aprender de las experiencias y ser más felices?

Cada día más, estoy convencido de que el mejor camino es buscar la felicidad, la nuestra y la de todos aquellos que nos rodean.

Muchas veces pienso sobre mis hijos. Antes pensaba que en un gran futuro para ellos, ahora pienso en algo mucho mejor: que sean FELICES. Dejar de perseguir el dinero que no vale nada, olvidarnos del estrés de los días grises, los nervios que nos provoca el maldito reloj. Últimamente, creo que vale mucho más la pena hacer esas pequeñas cosas que nos aportan millones de sensaciones felices, es decir, subir al Puerto del Pico, perdernos por las calles de Segovia después de caminar por la nieve, correr con Daniel la San Silvestre, poder ir a ver sus partidos de fútbol, pasear por las calles de Toledo, visitar museos y conocer un poco más lo que tenemos más cerca; todo riendo cada día un poco más. Quedan otras muchas pequeñas cosas por hacer, pero espero que vayamos realizándolas.

Quizá sea la edad, quizá el corazón, pero igual la crisis nos está enseñando otra forma mucho mejor de vivir.

David J. Calvo Rodríguez

jueves, 6 de febrero de 2014

Cristo abrazado a la cruz

  
Seguimos con el Griego de Toledo. Aquí vemos una obra que repitió en bastantes ocasiones, como muchas otras, lo que da a Domenikos Theotokópoulos un carácter de artesano, pese a la grandeza y virtuosismo de sus obras.

Cristo abrazado a la Cruz, 1580, El Greco. Óleo sobre lienzo, 105 x 79 cm. The Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Posiblemente, Cristo abrazado a la Cruz, es el tema preferido por la abundante clientela religiosa del Greco, también parecer ser que fue de los favoritos del artista; por ello, al menos realizó ocho versiones. Esta versión pudo ser una de las primeras realizas por El Greco en Toledo.

Muchos investigadores señalan que esta obra puede derivar de El Expolio, es decir, podría estar dentro de una serie de obras que abordarían, de forma completa, la pasión de Cristo.


Jesús, en completa soledad, camina hacia el Calvario, ante un fondo de tormenta que emite distintos destellos de luz que se reflejan en los pliegues de su manto (azul, color de eternidad) y túnica (roja, símbolo del martirio). Parece que hace un pequeño alto en el camino al monte, pero Jesús no carga la cruz, sino que la abraza, dando ésta una fuerte sensación de ingravidez. Los grandes ojos, acuosos, miran al cielo, con serenidad y fortaleza. Como en muchas otras ocasiones, la anatomía de Jesús está inspirada claramente en la obra pictórica y escultórica de Miguel Ángel.

David J. Calvo Rodríguez